8 miradores de Gran Canaria que merece la pena visitar al menos una vez

No todos los grandes paisajes de Gran Canaria están al final de un sendero. Algunos de los mejores se encuentran junto a carreteras, pueblos o zonas de cumbre y permiten descubrir en pocos minutos por qué la isla se conoce como un continente en miniatura.
Estos son ocho miradores que merece la pena guardar para una ruta por Gran Canaria.
Pico de los Pozos de la Nieve
Es uno de los grandes balcones de la cumbre de Gran Canaria.
El mirador se encuentra a unos 1.950 metros de altitud, muy cerca de la zona más elevada de la isla, y desde aquí pueden contemplarse amplias panorámicas del interior y, cuando las condiciones acompañan, el Teide emergiendo sobre el mar de nubes.
Es uno de esos lugares donde se entiende rápidamente la diferencia entre la Gran Canaria de costa y la de cumbre.
Ideal para: paisaje de alta montaña y mar de nubes.
Degollada de Becerra
En plena cuenca de Tejeda encontramos otro de los miradores más espectaculares del interior.
Desde la Degollada de Becerra se observan dos de los grandes símbolos geológicos de Gran Canaria: el Roque Nublo y el Roque Bentayga. El enclave se encuentra además dentro de la Reserva de la Biosfera.
Por su amplitud visual, es una parada perfecta dentro de cualquier recorrido por la zona central.
Ideal para: primera visita a la cumbre de Gran Canaria.
Mirador del Roque Bentayga
El Roque Bentayga no es únicamente una formación geológica llamativa.
Fue también un lugar de enorme importancia para los antiguos habitantes de Gran Canaria y conserva yacimientos arqueológicos vinculados a su historia. Desde su mirador se contempla el Barranco de Tejeda prácticamente desde el corazón de la cuenca.
El paisaje resume millones de años de erosión y actividad volcánica.
Ideal para: combinar paisaje, arqueología e historia.
Degollada de las Palomas
Si buscas una buena vista sobre la Caldera de Tejeda, esta es otra parada imprescindible.
Desde la Degollada de las Palomas se observan el Roque Nublo, el Roque Bentayga y el pueblo de Tejeda en el fondo de la cuenca. La web oficial de Turismo de Gran Canaria destaca además este enclave como un lugar especialmente atractivo al atardecer.
Los pinares y las paredes de la caldera completan una panorámica muy distinta a la imagen habitual de playas y dunas de la isla.
Ideal para: atardecer y fotografía.
Degollada de las Yeguas
Aquí cambiamos completamente de paisaje.
El mirador de la Degollada de las Yeguas se encuentra en el borde occidental del macizo de Amurga y domina el Barranco de Fataga. Desde este punto aparece la vegetación semidesértica característica del sur de la isla y una sucesión de barrancos que descienden hacia las zonas turísticas.
También está reconocido como mirador astronómico y se encuentra a pocos kilómetros de Maspalomas y Playa del Inglés.
Ideal para: viajeros alojados en el sur y observación del cielo.
Mirador del Balcón o Andén Verde
En el oeste de Gran Canaria aparece uno de los paisajes costeros más espectaculares de la isla.
El conocido como Mirador del Balcón permite contemplar una sucesión de acantilados que se internan en el Atlántico y que popularmente reciben el nombre de Cola de Dragón por su forma en zigzag.
La carretera que recorre esta parte occidental ofrece además panorámicas entre La Aldea y Agaete.
Ideal para: costa salvaje y fotografía.
Pinos de Gáldar
Este mirador ofrece algo distinto: paisaje volcánico, pinar y cielo.
Se encuentra a unos 1.546 metros de altitud, en el entorno del Montañón Negro, y permite observar la Caldera de Pinos de Gáldar. También está acondicionado como punto de observación astronómica.
En determinadas condiciones, el mar de nubes puede llegar hasta las medianías y crear una de las imágenes más especiales de esta parte de la isla.
Ideal para: naturaleza, astronomía y paisaje volcánico.
Mirador de San Roque, en Firgas
No todos los miradores necesitan estar aislados en mitad de la montaña.
Desde la Plaza de San Roque, en Firgas, se obtiene una amplia panorámica hacia La Isleta, la bahía de Las Palmas de Gran Canaria, la Montaña de Arucas y buena parte de la costa norte. En días especialmente despejados pueden llegar a verse Tenerife y Fuerteventura.
Además, está integrado en el casco urbano, por lo que permite combinar fácilmente la visita con un paseo por Firgas.
Ideal para: una ruta por los pueblos del norte.
¿Cuál elegir si solo tienes un día?
Si es tu primera vez en Gran Canaria, yo priorizaría tres:
Degollada de Becerra, por las vistas sobre Roque Nublo y Bentayga.
Pico de los Pozos de la Nieve, para conocer la cumbre.
Mirador del Balcón, para terminar con uno de los grandes paisajes costeros de la isla.
Son tres entornos completamente diferentes y ayudan a entender por qué Gran Canaria puede cambiar tanto de aspecto en pocos kilómetros. La red oficial de miradores incluye muchos más puntos repartidos por toda la isla, por lo que esta selección puede ampliarse fácilmente en futuras actualizaciones.
Consejos antes de visitar los miradores
En la cumbre las condiciones pueden ser muy distintas a las de la costa. Conviene llevar algo de abrigo incluso en verano y comprobar las condiciones meteorológicas antes de subir.
También hay que recordar que algunas carreteras del interior y oeste son sinuosas. Si no conoces la isla, merece más la pena planificar pocas paradas y disfrutarlas que intentar recorrer diez miradores en una sola tarde.
Y, sobre todo, evita detener el coche fuera de zonas habilitadas únicamente por conseguir una fotografía.
Gran Canaria desde otra perspectiva
Los miradores permiten descubrir una isla que va mucho más allá de Maspalomas, Las Canteras o Puerto de Mogán.
La Caldera de Tejeda, los pinares de la cumbre, los barrancos del sur y los acantilados occidentales forman parte de un territorio sorprendentemente diverso.
Recorrerlos puede convertirse en una de las formas más sencillas de conocer Gran Canaria: conducir, parar y mirar.
